SANTA CRUZ

Fuerte de Samaipata

Pese a ser denominado como «Fuerte», el Peñón de Samaipata (en quechua: «Lugar de reposo entre montañas») se constituyó en otrora en un centro ceremonial. Se dice que fue construido por Los Chané, etnia Arahuaca, un pueblo de origen guaraní que se ubicaban al sur. Es un lugar de afloramiento de arenisca de unos 220 metros de largo por 60 de ancho. En su superficie fueron talladas imágenes de animales como serpientes, pumas y jaguares, formas geométricas, hornacinas, canales y depósitos de agua, llenos de significados mágicos y religiosos.

La gigantesca roca esculpida, que domina la ciudad desde lo alto, es un testimonio único en su género, de las tradiciones y creencias prehispánicas y no tiene parangón en toda América. “El Fuerte” fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO el año 1998. El municipio de Samaipata está a 7 km del pueblo y a una altitud de 1920 msnm.

Misiones Jesuíticas Chiquitanía

Las misiones jesuitas se considera un legado valioso de la época colonial. La mayoría de las iglesias tiene un estilo barroco clásico con una fuerte influencia de la decoración mestiza boliviana. Dentro de las iglesias hay murales, altares dorados, series de tallas de madera pintadas con oro, púlpitos, juegos de cajones y columnas impresionantes.

Después de 300 años, las Misiones Jesuíticas en Bolivia son únicas en pie en Sud América. San José, Santa Ana, San Rafael, San Miguel, San Ignacio, Concepción y San Javier, son siete de las diez poblaciones chiquitanas que hasta hoy han podido preservar las construcciones misioneras. La riqueza musical barroca está en las misiones. La UNESCO la declaró Patrimonio de la Humanidad en 1991.